Tras una temporada sin tocar nada de nada el photoshop hoy he sabido que mi destreza ha disminuido. Este ha sido el resultado pero, a pesar de todo, espero que lo disfruteis: "2008, llénalo de luz".

Feliz navidad a todos!
...from me, to you...
Quedamos en el mismo bar de siempre con los de siempre, no me gustan los cambios. María dijo que llegaría tarde... no me extraña nada, siempre lo hace. Recibo un mensaje en el móvil, es ella que finalmente no viene; seguramente se haya encontrado con Aítor, pero aunque lo sepamos todos ella lo seguirá negando. No sé el por qué pero tampoco me importa.
- María al final no viene...
- ¿Cual ha sido el motivo esta vez? - replicó Mario
- Ninguno, ya sabéis... lo de cada día.
- ¿Ramón? ¿Edgar? ... hay tantos nombres, no sé cual me gusta más... - añadío con ironía Sandra.
No sé que tienes que decir, si tu eres más fulana que ella: Álvaro, Fernando, Marcos...
- Sí, sí... yo apuesto por Aítor.
- ¿El primo de Ramón? El otro día... como iba el tío; no podía aguantarse de pie. Patético. Fuimos a una discoteca cercana para celebrar el cumpleaños de una amiga de Julia, muy finolis ella por cierto, y no paró de beber en toda la noche.
- Menudo idiota, ¿no ve que solo hace el ridiculo? - observó Carla.
Las mismas conversaciones. Todos los días son iguales; sacando los trapos sucíos de los demás cuando no están delante. A Carla se le ha corrido el rímmel, seguramente por culpa del camarero. Lo peor de todo, es que no solo lo sabemos nosotros sino que también lo sabe toda la calle.
- Entonces, ¿vamos a la bolera al final? - preguntó Mario. Pobre ingenuo. Nadie quiere ir a la bolera.
- Podríamos ir a mi casa, que mis padres se han ido de fin de semana. Montamos alguna cosa, pero sin hacer mucho jaleo. -respondió Natalia.
El plan agrada al sector masculino. Todos babean por ella, maldita pija. Todo sea por bebida gratis. No le queda mucho en este grupo. Llegan Manu y Eva cojidos de la mano. Aún recuerdo su lengua en mi gaznate hace apenas 3 semanas... si ella se enterará.
- Vamos a casa de Natalia, os quereis venir?- Asienten.
En una hora quedamos los que estábamos, vamos los de siempre, en Pijiland. Llamo a Vanessa, viene en 10 minutos. Álvaro, Fernando, Marcos, Mario, Sandra, Natalia, Carla, Manu, Eva, Isaac y yo plantados en medio del salón. Menudos idiotas, si no fuera porque los moldeo como quiero ya los hubiera enviado a paseo.
El alcohol y el humo empieza a llenar la casa cuando María llama. Viene también, y Aítor le acompaña.
- ¿Cómo se atreve? nadie la ha invitado a mi casa.
Es cierto que tu eres más cuernuda que nadie de esta sala. Aún recuerdo su olor... hoy huele igual. Qué maravilla, como se movía encima mío!...
- Bueno, por fin ha decidido dar la cara y reconocer que está con él. ¿Creeis que se quedaran mucho?
- Dos copas y se rendirán. - respondió Fernando. Tú a la siguiente ya estarás tonteando con Carla.
Llegan abrazados. Cada vez los pitillos le quedan peor. Les sonrío. Todos les sonríen. Se sientan y se sirven un cubata bien cargado. ¡Madre mía lo que llegan a beber!. De mientras Álvaro y Sandra, juegan en el sofá. Marcos se sienta a mi lado, pero yo me aparto. No le voy a dar lo que quiere... Vanessa se marcha con Mario a una habitación, aguantándose con la pared para no caer. Fernando y Carla, discuten. Natalia habla por el móvil.
Isaac ya está por los suelos mientras se prepara el tercer porro y me invita a una calada. Se la doy mientras notó que la mano de Marcos roza mi muslo....
...En el fondo, quizás no esté tan mal para esta noche.
(...)
Por sorpresa, no fue dirección a su casa. Cogió la bici y pedaleó hasta la misma arena. La playa estaba lleno de jóvenes aunque el sol ya se marchaba:
“Solo estando a doscientos metros ya se presenta su olor. Un olor placentero, cálido y marinero. No importa que sea invierno, su brisa te envuelve y es el lugar perfecto para pasear, ya sea solo o acompañado.
La arena fría produce un agradable y suave tacto al caminar sobre ella. Solo seda en tus pies desnudos, notas cuando cae la oscura tarde. Si alguna vez te has fijado, cada pequeño grano de arena tiene un color diferente, que le da quieras o no, un poco de color a la blanca y blanda explanada. Duna a duna, sigues tu camino hasta llegar a la húmeda orilla; allí donde el agua cristalina interrumpe la tranquilidad de las piedras, soy capaz de cerrar los ojos y disfrutar con los cinco sentidos de la viva naturaleza que solo se vive en este preciso instante. Solo yo y el mar. Su tímido susurro invade mis pensamientos y me siento elevar como si una gaviota emprendiera el vuelo; su olor, salado y azul, impregna mi piel hasta hacer de mí un espíritu libre; el calmado oleaje toca mis pies y los obliga a desaparecer y unirse a la perfecta armonía de sus movimientos; su brisa, marina y agradable, envuelve mi rostro y deshace mi peinado a su gusto, solo para hacerme sentir salvaje y liberada de la monotonía.
Solo unos pasos me adentro, hasta que mis pantalones de algodón y subidos hasta la rodilla pueden sentir la paz del agua. Y en ese momento abro los ojos y miro enfrente. Solo una inmensidad oscura y azulada cubre mi visión, con la única luz de una enorme perla en el horizonte y la del faro del espigón donde van los viejos pescadores a cenar. Un pez ha rozado mi realidad, y entonces he sentido nacer. Una sensación maravillosa que he conseguido sentir desde los dedos de mis pequeños pies hasta la última fibra de mi piel. Una bocanada de aire fresco ha llenado de oxígeno mi vida y con ella, el saber de que era hora de regresar a casa.
Al recoger mis zapatos y alejarme lentamente, he oído el llanto del agua marina al verse sola de nuevo. Aunque quizás solo fuera el rumor que todo el mundo oye al estar cerca de ella pero que no saben escuchar.”
- Who needs the world when I've got you
Switch off the sun, the stars and the moon
I've all I need inside of this room
Elsa se giró, saliendo de sus pensamientos. La traicionera brisa, había desprendido una lágrima de sus ojos y su cuerpo comenzó a temblar.
La abrazó. Aún no dejando de temblar, decidió quitarse la sudadera y ofrecérsela. Ella se negó pero él se la puso antes de volverle a preguntar. Ella agradeció en silencio, solo esperaba una palabra.
- Elsa, lo siento.
(...)
Dedicado a Montse
- En algún momento de 2004 -
...el viento rompe el susurro del mar. Violento, golpea las ventanas de las casas más cercanas haciendo retumbar las maderas que cuelgan de los alambres. No hay aves en el cielo. El mar está picado; está muy enfadado.
Mi corazón está vacío, de pie, esperando en esta playa. La arena entierra gritos, pedacitos de almas de aquellas historias que sucedieron antes que la mía. Se cuela entre mis dedos intentando cogerme a mí también. Queriéndolo o no, lo consigue.
Estoy allí mirando las nubes que amenazan lluvia, con el pelo alborotado y mis manos protegiéndome el pecho que tanto duele. De mis ojos, la lluvia empieza a caer, y doy un paso hacía adelante. Luego otro, y otro …y otro más. Me acercó tanto a la orilla que ya no siento mis pies bajo el agua que se clava. Nada es tan doloroso como el peso que soporto dentro. Ese que desgarra mi alma, el que me quita el sueño cada noche desde que no estas, el que me impide seguir hacia delante. Solo que me lleva a mi fin.
Cansados, llorosos, ardientes,…solo pedían un poco de amor. Te deseaban de día i te soñaban con la luna. Tú me llevabas hasta ese nivel, hasta que mis pupilas se dilataban de forma exagerada cuando estabas dentro de mi. Me llevaste al cielo, y ahora me dejaste en el infierno.
Me quemo por dentro. Me arrancas por fuera como si los perros me mordieran con sus fauces la piel.
Otro paso hasta que el agua moja mis rodillas, desnudas. No siento el agua, ya no siento nada. Solo puedo sentir el odio que te tengo, puedo transmitírselo al aire y al agua.
Las olas rompen en mí lastimeras. Si me vieras ahora no me reconocerías, …
Las olas me susurran mil mensajes; recogen mis lágrimas y me abrazan. Me siento viva por un momento mientras el agua recoge los trocitos de mi corazón arrebatado. Me hundo en la miseria que me has dejado. Pero por fin se a quien me entrego y que es lo que recibiré a cambio. El mar y mi vida. El punto final de mi historia, como la de tantos otros.
Y luego el sol volvió a relucir dejando mi cuerpo flotando en el aire.
Calma…
-Abril 2003-